Guía psicológica para madres que necesitan abordar la alimentación y el cuerpo con su hija adolescente desde un enfoque preventivo y respetuoso.

Hablar de comida puede convertirse en un campo de batalla. Muchas madres sienten miedo a decir algo que empeore la situación. Sin embargo, el silencio tampoco protege.
Cuando sospechas que algo no va bien, lo importante no es controlar lo que come tu hija, sino comprender qué le está ocurriendo emocionalmente.
El momento importa
Evita iniciar la conversación:
• Durante la comida
• Después de una discusión
• Desde el enfado o la preocupación intensa
Busca un espacio tranquilo. Habla desde la observación y la cercanía:
“He notado que últimamente las comidas parecen difíciles para ti. Me gustaría entender cómo te sientes.”
Cambia el foco del peso al bienestar
Los comentarios sobre el cuerpo suelen reforzar la preocupación corporal.
En lugar de hablar de kilos, puedes centrarte en:
• Su energía
• Su estado de ánimo
• Su nivel de estrés
• Su bienestar general
Escucha sin interrogar
Si responde con enfado o negación, no significa que no esté sufriendo. Muchas adolescentes sienten vergüenza o miedo a decepcionar.
Validar es clave:
“Entiendo que puede ser incómodo hablar de esto.”
Evita convertirte en la “policía de la comida”
La supervisión constante aumenta el secretismo. Si sospechas un posible TCA, lo más eficaz no es el control en casa, sino la intervención especializada.
En AlimentatuMente trabajo con adolescentes y familias en Almería y online, ayudando a crear un espacio seguro donde poder hablar de lo que realmente está ocurriendo.