La alimentación está presente en todas las etapas de la vida y se relaciona con la gestión emocional, el equilibrio hormonal, los procesos de enfermedad, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y también con momentos vitales como el duelo.
La terapia ofrece un espacio seguro para comprender estos vínculos y acompañar a la persona a integrar cambios en su forma de comer y de vivir.
Un enfoque terapéutico integral ayuda a lograr un bienestar físico y emocional sostenible.
Alimentación y TCA: Tips clave
La alimentación no es solo física, también está conectada con nuestras emociones y pensamientos.
La relación con la comida refleja, en muchas ocasiones, la relación con nosotros mismos.
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) van más allá de “qué” comemos: incluyen cómo sentimos y pensamos sobre la comida.
Cuidar la alimentación implica también cuidar la autoestima y el bienestar emocional.
Alimentación y Hormonas: Tip clave
La forma en la que nos alimentamos influye directamente en nuestras hormonas, que regulan el estado de ánimo, el sueño, el apetito y la energía diaria.
Una alimentación equilibrada ayuda a mantener un balance hormonal, favoreciendo el bienestar físico y emocional.
Los desajustes en la alimentación pueden alterar hormonas clave como la insulina, el cortisol o la serotonina, afectando tanto al cuerpo como a la mente.
Alimentación y Procesos Oncológicos: Tip clave
Durante un proceso oncológico, la alimentación juega un papel fundamental en el apoyo al organismo.
Una dieta adaptada puede ayudar a mantener la energía, reforzar el sistema inmunitario y mejorar la tolerancia a los tratamientos.
Más que prohibiciones estrictas, se trata de encontrar una alimentación práctica, flexible y respetuosa que aporte bienestar físico y emocional.
Alimentación y Duelo: Tip clave
En un proceso de duelo, la alimentación puede verse alterada por la tristeza, la ansiedad o la falta de energía.
Mantener rutinas de comida sencillas y nutritivas favorece la estabilidad física y emocional en momentos difíciles.
Comer de forma consciente ayuda a recuperar el equilibrio y a cuidar de uno mismo en etapas de vulnerabilidad.